Como saben, siempre es una alegría para mí ir a ver bandas.
Y a cada show que voy, le antecede un “ritual” diferente que también encuentra sus variaciones dependiendo de las personas que vienen conmigo, y claro está, de que se ajusten al contexto del espectáculo que vamos a compartir (llámesele mega-evento, recital, música en sótano, etc.).
Intoxicados, es una banda que me gusta como efecto residual del amor que siempre he tenido por Viejas Locas… por esas canciones de Hermanos de Sangre y Especial, que aún hoy escucho, y me encantan, y me traen bocha de recuerdos, y las tocamos y las cantamos y nos emocionamos… Viejas Locas, una banda increíble de una época muy feliz para mí!
Y bueno, ahora Intoxicados…
Los rumores de que este pibito Felipe hacía delirar su guitarra (verdad), su primer disco Buen Día, espectacular, el mejor de la banda lejos (en mi opinión) con una cuidada producción, mucho teclado, buenas letras, y ese ensamble entre los temas y… ¿Y qué pasa cuando te empezás a entusiasmar con una banda…, y cuando todo lo que tenés para anotar sobre ella va en la columna del “debe” –metáfora especialmente elaborada para mis amigas contadoras!!-, cuando todo es positivo, lindo y presioso? ¿Qué pasa?
Respuesta: Queremos ver a la banda en vivo!

Los intentos por ir a ver a Intoxicados no han sido los mas afortunados, varios incidentes desfilaron ante nosotros, y algunos otros sobre nosotros.
Ese primer show que con tanta expectativa fuimos a ver con Cele, Male y Fer, incluyó como aperitivo de un banquete de “descontroles” algo que Belen Francesse denominaría “lluvia de vidrios”…
Bondi plagado de intoxicados en pleno proceso de intoxicación, coreando en confusas primeras, segundas y terceras voces la cuenta que se extendió entre 1 y aproximadamente 50 “velas”, hasta que por fín, cambió el repertorio gracias a que el colectivo se detuvo por esos crueles manejos de los semáforos a metros de una comisaría.
Fue en ese momento donde se recurrió al popular “a ver, a ver quien dirige la batuta… intoxicados, o la yuta hija de p…, yuta p…!!” y para darle un poco de percusión a la esforzada capella comenzaron a improvisarse golpes a los asientos, al techo, a las ventanas, hasta que un agudo sonido silenció al coro de jóvenes. Los golpes al techo no dudaron en hacer partícipe de la batucada a los tubos de luz, y como consecuencia de esto, la ya citada lluvia de Belén.
Si el disco “Grietas” de Cielo Razzo hubiese salido por esa época, podría haber encontrado un porcentaje de romanticismo al estar encarnando cual perfecto video-clip la metáfora del estribillo de Santos: “Cristales Estallandome…”, pero no…
De todos modos, bastante agradecida quedé de que los vidrios no le hayan producido cortes a nadie… sino “razguños a todos”.
La situación me parecio análoga a ciertas tardes de la niñez que se arruinaban con el grito de “señores se cayan ya!” de esa maestra tan mala que tuve década atrás...
O sea, pensé que, habiendo desbordado los límites del "razonable bardo" todo iba a calmarse luego del incidente… (no sé porqué se me ocurrió eso... creo que la mas desubicada de todos era yo teniendo ese tipo de pensamientos en ese momento)
Ese silencio se volvía cada vez mas molesto -incluso para mí que no paraba de tener esos pensamientos raros- hasta que finalmente un iluminado ser en cueros, con su carita y pecho decorados de rayitas de sangre: volvió a entonar: A ver, a ver quien dirige la batuta,
Intoxicados, o este tubo hijo de puta, tubo puto, tubo puto!!!!”
Y con ese nuevo tema que habiamos inventado y aprobado entre todos, llegamos a ver a Pity...
CONTINUARÁ...